El proceso educativo está divido en tres fases principales:
deshabituación , rehabilitación y reinserción, precedidas y seguidas , si
es necesario, por una de desintoxicación y otra de seguimiento respectivamente.
Es una fase de contención cuyo objetivo principal sería
el olvidarse de las drogas o los malos hábitos a base de un apoyo amical y
un trabajo manual en labores agrícolas ganaderas. La formación
en este periodo se limita a la educación en valores, iniciación a la lectura
y comprensión de textos, escritura y cultura elemental, y asistencia, una
vez a la semana, a una charla de carácter cultural. En cuanto a la reinserción
social, se inicia el contacto y trabajo con la familia y amistades, y se potencia
la capacidad de comunicación con su entorno social acorde a las necesidades
y circunstancias de cada persona.
Deshabituacíon
Rehabilitación
En esta nueva fase se reduce el tiempo de actividad física
y agropecuaria y se amplía el educativo con el inicio de terapias grupales,
una formación cultural complementaria a la que se posea (graduado escolar,
informática, contabilidad doméstica, recursos sociales, cocina, labores de
hogar), y una preparación pre- laboral centrada, preferent emente, en áreas
propias de profesionales independientes: fontanería, soldadura, electricidad,
ebanistería, informática, contabilidad empresarial, etc., que se siguen en
centros homologados del INEM, Proyecto Hombre, Fundación el Peñascal, SARTU...
Reinserción
Su objetivo es la elaboración de un proyecto personal de
reinserción socio-laboral, la consecución del mejor grado posible de formación
profesional, y un proceso progresivo de salida del sistema comunitario y reencuentro
con su ambiente de origen en un régimen autónomo de total independencia. Para
ello, intentamos en la medida de nuestras posibilidades que al final de esta
etapa el residente tenga resuelto por lo menos el problema de alojamiento,
una inserción familiar, un equilibrio afectivo y un puesto de trabajo más
o menos estable.
Taller
ocupacional
La actividad ocupacional consiste en el rebarbado y verificado
de piezas de caucho utilizadas posteriormente en el montaje de automóviles,
electrodomésticos e industria, teniendo el taller una capacidad para 30
personas.
El taller ocupacional está pensado para ocupar el tiempo de aquellas personas
que, caso de estar ociosas, correrían el riesgo de volver al alcohol, o caer
en otras dependencias, o para aquellas otras que por su edad, incapacidad
física o psíquica no puedan desarrollar trabajos en un mercado laboral normalizado
y están deshabituadas a seguir ritmos de trabajo por situaciones de exclusión
social de larga duración.
En él participan usuarios de la Asociación, de los servicios
de residencialización, y aquellos que habiendo pasado por estos servicios
se han organizado en equipo para compartir pisos que pagan con los productos
del taller.
Taller
de reinserción
Es el mismo taller ocupacional, pero se distingue de éste
por el tipo de usuarios: personas con capacidad de mantener un ritmo
de trabajo normalizado. El objetivo es la formación para el empleo o el
autoempleo. Se les ofrece un acompañamiento y seguimiento en un proceso
de búsqueda de trabajo y, en el caso de autoempleo u organización en cooperativa,
una formación y acompañamiento adicionales de gestión administrativa, laboral
y fisca.
Se trata no sólo de que aprendan a hacer bien un trabajo, sino también de
saber controlarlo, organizarlo y administrarlo con criterios empresariales,
de forma que ellos mismos puedan constituirse en un futuro próximo como autónomos
o en cooperativas laborales.